Newton frente a las profecías apocalípticas

Robert Iliffe, profesor de Historia de la Ciencia en la Universidad de Oxford, le contó a la ‘BBC’ que Newton veía a Dios como el “geómetra supremo”, una visión que influyó profundamente en su comprensión del universo.

En cualquier lista de las personas más influyentes de los últimos 1000 años, Sir Isaac Newton (1643-1727) siempre aparece entre los primeros. Al fin y al cabo, contribuyó a revolucionar el pensamiento medieval. Pocas personas saben que Newton dedicó mucho más tiempo a investigar y escribir sobre teología que sobre ciencia. La mayor parte de su tiempo se dedicó a armonizar la historia bíblica con la cronología de otros pueblos antiguos, así como a intentar descifrar la profecía bíblica. Terminó escribiendo diez veces más sobre teología que sobre matemáticas y ciencias.

El profesor Iliffe,reveló que Newton era un cristiano devoto y pensaba que Dios había creado el mundo de acuerdo con un plan divino que se podía descifrar tanto en la Biblia como en la naturaleza misma. Aunque esta perspectiva es tradicional, el científico tenía otras ideas que podrían haber sido consideradas “heréticas” en su época, según Iliffe.

«La forma en que Newton piensa en Dios es en parte como un matemático que creó el mundo para que una ley matemática fuera inscrita en él», le comentó profesor de historia a la ‘BBC’.

Vale la pena mencionar que Newton nació en una época en que las leyes de la naturaleza eran un misterio y de hecho fue él quien nos ayudó a entender un poco más el universo.
El profesor Iliffe estudió los textos del científico inglés y encontró que Newton afirmó que «Dios era un ser vivo e inteligente, definido por su omnipotencia y por su dominio sobre los sirvientes, y era como sirvientes que los humanos debían adorarlo».

«Dios, sin embargo, tenía rasgos reales y absolutos; era eterno y ubicuo, constituía espacio y tiempo, y existió sustancialmente. Aunque la capacidad sensorial de Dios era perfecta, Newton insistía en que no era como los humanos. De hecho, Dios era completamente diferente a la humanidad, carecía de un cuerpo y no dependía de los órganos para experimentar los acontecimientos en el mundo», comentó el profesor Iliffe en su investigación.

Comúnmente se cree que mientras más avanza la ciencia, las personas se alejan de la religión, sin embargo, «para Newton y sus colegas, es exactamente lo contrario: entre más aprendes sobre la estructura del sistema solar, la vía láctea, la anatomía del cuerpo, la ecología, se hace cada vez más obvio que esto no pudo haber surgido por casualidad y que es producto de una inteligencia que lo diseñó», señaló el experto Robert Iliffe.

Un manuscrito en particular que recibe atención significativa muestra que Newton especuló sobre la fecha del apocalipsis, concluyendo que el fin del mundo ocurriría después del año 2060. Basándose en su interpretación protestante de la Biblia, Newton intentó predecir el fin del mundo, y los acontecimientos posteriores.

Eso es lo que se puede leer en una carta –no destinada al público– que Newton escribió en 1704 junto con cálculos matemáticos reales de tipo no apocalíptico. En el documento, el científico fija el fin del mundo en 1.260 años después de la fundación del Sacro Imperio Romano Germánico (800 d.C.).

Según han informado varios medios de comunicación en los últimos años, citando a la Universidad Hebrea de Jerusalén, Newton habría evaluado versículos bíblicos del Libro de Daniel y el Apocalipsis para su predicción.

«Puede que termine más tarde, pero no veo ninguna razón para que termine antes», escribió Newton a principios del siglo XVIII sobre sus cálculos del fin del mundo.

La carta del científico forma parte de una serie de documentos inéditos en los que Newton se ocupaba menos de temas fundamentales de matemáticas, óptica, astronomía y física. Por ejemplo, los documentos demuestran su gran interés por la alquimia, la historia antigua, las profecías apocalípticas y otros temas bíblicos.

Newton estaba convencido de que en los textos bíblicos se escondía una sabiduría importante para la humanidad. Además de sus interpretaciones del apocalíptico Libro de Daniel en la Biblia, Newton también investigó el Templo de Jerusalén. En su estructura, suponía el científico, se reflejaba todo el cosmos.

«Newton estaba convencido de que Cristo regresaría en torno a esa fecha y establecería un reino global de paz», escribió en 2003 Stephen D. Snobelen, ahora profesor de Historia de la Ciencia y la Tecnología en la Universidad King’s College de Halifax.

La mayoría de los manuscritos sobre alquimia y teología se subastaron en Londres en 1936. Posteriormente, el economista británico John Maynard Keynes cedió su parte de los papeles al King’s College de Cambridge, y el orientalista Abraham Shalom Yahuda donó sus papeles al recién fundado Estado de Israel. En 1969, el material se transfirió a la Biblioteca Nacional y Universitaria Judía de Jerusalén.

Otros documentos incluyen la exposición de Newton de que los judíos retornarían a su patria, sus elaborados análisis del plan del templo judío y —de forma más pedestre— algunos de sus registros contables.

Fuentes: BBC – DW

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