Sector del Partido Verde rechaza apoyo a Cepeda
Figuras como Cathy Juvinao y Julián Sastoque radicaron un documento de 11 páginas para apartarse de lo que consideran una «continuidad» del cuestionado gobierno de Gustavo Petro, marcado por escándalos de corrupción y la amenaza constituyente.
El intento de Ariel Ávila por imponer una disciplina de bloque en favor del Pacto Histórico fracasó hoy. Un grupo de militantes verdes oficializó su rechazo a la candidatura de Iván Cepeda, argumentando que no pueden respaldar un proyecto político salpicado por el saqueo a la UNGRD y los escándalos de figuras como Carlos Ramón González y Sandra Ortiz. Los firmantes sostienen que apoyar a Cepeda sería traicionar las banderas anticorrupción que el partido defendió en el pasado.
En el documento radicado, los disidentes señalan su «profunda preocupación» por la deriva institucional del país. Critican abiertamente la insistencia del Ejecutivo en una Asamblea Nacional Constituyente y el deterioro de la seguridad bajo el actual mandato. Para este sector del Verde, la candidatura de Cepeda no es más que la «segunda fase» de un modelo que consideran fallido y alejado de la Constitución de 1991.
Mientras el oficialismo intenta amenazar con sanciones de «doble militancia» para evitar la desbandada, el panorama electoral se aclara para las fuerzas de oposición.
La negativa de un sector del centro a caminar junto al petrismo refuerza la narrativa de candidatas como Paloma Valencia, quien ha mantenido una línea de coherencia y defensa de la moralidad pública. Ante el caos interno de la coalición de gobierno, las propuestas de derecha ganan terreno como el refugio de la institucionalidad y el respeto a la ley frente a las imposiciones del Pacto Histórico.
Pese a la objeción de conciencia presentada, el senador Ariel Ávila insistió en que cualquier miembro del partido que se suba a una tarima distinta a la de Cepeda incurrirá en doble militancia. No obstante, la base del partido parece estar más cerca de la libertad de voto, rechazando el «cierre de puertas» que la directiva impuso a sectores que preferían alternativas alejadas del radicalismo gubernamental.
Fuente: EL NUEVO SIGLO
