Tensión entre China y Japón

China recrudece su ofensiva diplomática contra Japón tras la aplastante victoria electoral de la primera ministra Sanae Takaichi, cuyo partido obtuvo el domingo 8 de febrero 316 escaños en la Cámara Baja, la mayor mayoría parlamentaria desde la fundación del Partido Liberal Democrático en 1955. El triunfo, que otorga a Takaichi los dos tercios necesarios para reformar la Constitución pacifista, ha disparado las alarmas en Beijing, que ve en el resultado electoral el preludio de un remilitarización nipona que amenaza el equilibrio regional.

El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Lin Jian, lanzó el lunes una dura advertencia a Tokio. “Esperamos que Japón siga un camino de desarrollo pacífico en lugar de repetir los errores del militarismo”, declaró en rueda de prensa, en un tono que evidencia la profunda inquietud del régimen de Xi Jinping ante la consolidación de Takaichi en el poder. Lin exigió además que la primera ministra se retracte de sus “comentarios erróneos” sobre una posible intervención militar japonesa en caso de conflicto en el Estrecho de Taiwán, declaraciones que en noviembre provocaron la peor crisis diplomática bilateral en años.

La tensión entre ambas potencias asiáticas alcanzó un punto crítico en noviembre de 2025, cuando Takaichi afirmó en el parlamento que un ataque chino contra Taiwán podría constituir una “situación que amenaza la supervivencia” de Japón, lo que bajo la legislación de seguridad nipona habilitaría una respuesta militar bajo el derecho de autodefensa colectiva. Fue la primera vez que un primer ministro japonés en funciones vinculaba explícitamente la cuestión taiwanesa con la seguridad nacional japonesa, cruzando una línea roja para Beijing, que considera la isla una provincia rebelde y su reunificación un asunto interno.

China respondió con una campaña diplomática sin precedentes. Convocó al embajador japonés, emitió advertencias de seguridad para sus ciudadanos que viajaran a Japón, restringió importaciones de productos del mar nipones e impuso controles a la exportación de materiales de doble uso y tierras raras. El Ministerio de Defensa chino llegó a advertir que Japón “se estrellará inevitablemente contra el muro de acero” del Ejército Popular de Liberación si interviene en el Estrecho, pagando un “precio amargo y pesado”.

El portavoz Lin volvió el lunes a exigir que Takaichi demuestre con “acciones concretas” su compromiso de respetar la base política de las relaciones bilaterales, en referencia a los cuatro documentos fundacionales de la relación chino-japonesa: el Comunicado Conjunto de 1972, el Tratado de Paz y Amistad de 1978, la Declaración Conjunta de 1998 y la Declaración Conjunta de 2008. Estos textos establecen el reconocimiento japonés de la política de “una sola China” y el compromiso de Tokio con el desarrollo pacífico.

La victoria electoral de Takaichi despeja el camino para su agenda conservadora más ambiciosa: modificar el Artículo 9 de la Constitución, que renuncia a la guerra como derecho soberano de la nación y prohíbe mantener fuerzas armadas con potencial bélico. Con los 316 escaños obtenidos por el PLD y los 36 de su socio de coalición, el Partido de la Innovación de Japón, la coalición gobernante controla 352 escaños, superando ampliamente el umbral de dos tercios necesario para iniciar el proceso de enmienda constitucional.

Fuente: INFOBAE

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