COP30 sobre el cambio climático

En el marco de la próxima Conferencia de las Partes (COP30) sobre el cambio climático, que se celebrará en noviembre de este año en la ciudad de Belém, Brasil, el embajador brasileño André Correa do Lago lanzó una carta abierta en la que insta a una «movilización global» para combatir el cambio climático. Durante la presentación en el Palacio de Itamaraty, en Brasilia, Correa do Lago destacó la urgencia de un esfuerzo cooperativo sin precedentes entre naciones y sectores, inspirado en valores comunes como la paz, la solidaridad y la inclusión.

El evento, que se llevará a cabo del 10 al 21 de noviembre de 2025, coincidirá con el 20º aniversario de la entrada en vigor del Protocolo de Kioto y el 10º aniversario del Acuerdo de París, hitos importantes en la lucha contra el cambio climático. Según el embajador, la COP30 debe marcar un punto de inflexión en la acción climática global, especialmente en un contexto donde 2024 fue el año más caluroso registrado, superando por primera vez los niveles preindustriales en más de 1,5 grados Celsius.

Al delinear sus planes para su presidencia de la COP30, Brasil se propone no sólo contrarrestar la deforestación, sino también aumentar el financiamiento climático y elevar las voces indígenas en un intento de demostrar que el multilateralismo aún puede funcionar en medio de la retirada de Estados Unidos.

El calentamiento de la Tierra ya superó los 1,5 °C anual por primera vez el año pasado, y las temperaturas seguirán aumentando a menos que se tomen medidas drásticas para frenar las emisiones de gases de efecto invernadero.

Los bosques, que absorben miles de millones de toneladas de dióxido de carbono cada año, se consideran esenciales en el esfuerzo por combatir el cambio climático.

La COP30 “se llevará a cabo en el epicentro de la crisis climática y será la primera que se realizará en la Amazonia”, afirmó do Lago, señalando que el ecosistema vital ahora corre el riesgo de alcanzar un punto de inflexión irreversible.

Correa do Lago subrayó la importancia de adaptar a las comunidades más vulnerables al cambio climático, integrando los esfuerzos de mitigación con políticas de adaptación que permitan a las sociedades avanzar hacia modelos bajos en carbono y resilientes. Asimismo, destacó la necesidad de aumentar la financiación climática, especialmente para los países en desarrollo, y reformar el sistema financiero multilateral para facilitar la inversión en proyectos sostenibles.

Fuente: AGRONEGOCIOS

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