Más de 500 millones de cristianos sufren censura para leer la Biblia
Más de 500 millones de cristianos viven actualmente bajo condiciones que dificultan o restringen su acceso a la Biblia, según la Lista de Acceso a la Biblia 2026.
Gobiernos hostiles, persecución religiosa, violencia extremista, presión social y pobreza, continúan levantando barreras entre millones de creyentes y las Sagradas Escrituras.
El estudio, elaborado por The Bible Access Initiative, analizó la realidad de 106 países y reveló que poseer, comprar, distribuir o incluso consultar digitalmente una Biblia puede convertirse en un acto peligroso en determinadas regiones. El problema no se limita a que existan Biblias: millones de personas sencillamente no pueden alcanzarlas de forma segura.
Afganistán encabeza la lista de las naciones con mayores restricciones, seguido por Yemen, Somalia, Corea del Norte, Eritrea y Mauritania. Estos seis países fueron colocados en la categoría de “restricciones máximas”, reflejando escenarios donde la vigilancia estatal, la persecución y otras formas de presión pueden volver extremadamente peligroso el acceso a las Escrituras.
Turkmenistán, Libia, Sudán e Irán ocupan los puestos séptimo al décimo, seguidos por Comoras y Maldivas, dentro del grupo considerado de restricciones extremas. El informe muestra así que la censura bíblica no pertenece únicamente al pasado: en numerosos territorios, leer la Palabra continúa teniendo un costo elevado.
Entre las naciones clasificadas con restricciones severas aparecen Argelia, Tayikistán, Túnez, Arabia Saudita, Yibuti, Níger, Burkina Faso, Uzbekistán, Pakistán, Kirguistán, China, Marruecos, Siria, Bután, Azerbaiyán, Malí, Omán, Brunéi, Myanmar, Nigeria, Kazajistán, Catar, Chad, Irak, República Centroafricana, Malasia, Laos, India, Kuwait, Etiopía, Cuba, Emiratos Árabes Unidos y Baréin.
Otro grupo, integrado por países como Nicaragua, Rusia, Costa de Marfil, Ucrania, Ruanda, Colombia, Uganda, Senegal, Madagascar, Sri Lanka, Benín, Angola, Sierra Leona, México, Burundi y Liberia, registra algunas restricciones. Las causas van desde controles gubernamentales y hostilidad extremista hasta presiones ejercidas por familias y comunidades contra quienes buscan o utilizan las Escrituras.
Pero la persecución no es la única muralla. Pobreza, analfabetismo, infraestructura deficiente, falta de electricidad y escaso acceso a internet pueden dejar la Biblia fuera del alcance de comunidades cristianas enteras. El informe advierte además que disponer de una versión digital no resuelve el problema cuando conectarse a internet es imposible, vigilado o peligroso.
La mayor escasez se encuentra en la República Democrática del Congo, Etiopía, Nigeria e India, donde en cada nación existe un déficit superior a 10 millones de Biblias. Uganda, Tanzania, China, Indonesia, Angola y Mozambique completan los diez territorios con mayor escasez, con déficits calculados entre tres y diez millones de ejemplares.
Fuente: BIBLIATODO
