Decálogo para combatir la “destrucción climática”

El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, ha dicho que este año 2024 “ha dado una lección de destrucción climática”. La conferencia sobre cambio climático de la ONU que se celebra en Bakú (en Azerbaiyán) tiene como finalidad central precisamente acordar fórmulas de financiación para que las naciones en vías de desarrollo puedan reducir sus emisiones de gases invernadero y adaptarse a los impactos de un clima extremo. El grupo independiente de expertos que asesora a la conferencia en esta materia ha estimado que los países pobres necesitan un billón de dólares (con b) al año en financiación climática para el año 2030. Es aproximadamente nueve veces más de lo que se está destinando ahora. Pero, ¿cómo debe ser esa financiación?

1. LAS FUENTES ACTUALES 

Hasta ahora, las inversiones en este campo proceden de los presupuestos gubernamentales de los países ricos, el Banco Mundial junto con la banca multilateral y fondos de la banca privada. Pero para reunir de manera rápida los fondos necesarios se requiere una acción a gran escala: un “impulso de inversión» que sólo puede lograrse “aprovechando todos los fondos financieros”, ha dicho este grupo de expertos.

2. BANCO MUNDIAL 

Diversas voces piden reformas en el Banco Mundial para favorecer las inversiones en los países pobres sometidos al riesgo de catástrofes. Dar garantías a los préstamos, retrasar la devolución de los créditos en caso de estragos del clima o aliviar la deuda son algunas propuestas. También podría proporcionar más financiación climática en su nueva ronda de reposición si así lo asumen los países donantes. Sin embargo, esa perspectiva puede haberse visto perjudicada por la elección de Donald Trump.

3. LOS MULTIMILLONARIOS 

El grupo de trabajo sobre exacciones solidarias mundiales (expertos de Francia, Kenia y Barbados que asesoran a la conferencia para buscar “soluciones innovadoras”: el GSLTF, por sus siglas en inglés) plantea implantar un impuesto mínimo coordinado del 2% para los multimillonarios. Podría generar entre 200.000 y 250.000 millones de dólares, afectaría a solo unas 100 familias y fomentaría un panorama fiscal mundial más justo. 

4. VIAJEROS FRECUENTES 

Esta organización señala que las 50 personas más ricas del mundo son, de media, responsables de arrojar a la atmósfera más emisiones en poco más de una hora y media (inversiones, aviones privados, yates…) que lo que corresponde a una persona media en toda su vida. Entre las opciones políticas que se barajan figuran un gravamen sobre el combustible queroseno, incluido el combustible de los aviones privados, y gravámenes sobre los billetes de lujo y los pasajeros frecuentes.

5. TRANSPORTE MARÍTIMO 

A nivel internacional causa el 2% de las emisiones mundiales. Un pequeño pago sobre sus emisiones de carbono sería relativamente fácil de cobrar, ya que los barcos están sujetos a licencias estrictas. 

6. COMBUSTIBLES FÓSILES 

En discusión también está la implantación de impuestos sobre la extracción de combustibles fósiles y los beneficios extraordinarios, con un aumento del tipo mínimo del impuesto de sociedades de las multinacionales o un instrumento mixto de gravámenes que varíe según el país. 

7. SUBSIDIOS 

Los subsidios al consumo de combustibles fósiles ascenderían a 620.000 millones de dólares en 2023 en todo el mundo, según la Agencia Internacional de Energía (AIE). Estos subsidios (dinero gastado por los gobiernos en cobrar menos) benefician a la agricultura, la pesca y otras industrias con altas emisiones al usar energía fósil. Parte de estas ayudas cobra sentido cuando sirven al modo de sustento de personas a las que hay que proteger para no encarecer la energía, pero la mayor parte son incentivos para prácticas derrochadoras, como el uso de energía fósil en la sobrepesca o la sobre extracción de agua en la agricultura, dicen sus partidarios.

8. AL CARBONO  

Si el culpable de la crisis climática es el dióxido de carbono, ¿por qué no gravarlo directamente?  La mayoría de los países ya tienen algún tipo de impuesto al carbono, pero sin llamarlo así. Se ve como un éxito el régimen de comercio de emisiones de la UE, que ha ido fijando precios crecientes por estos derechos por el CO2 no emitido (afecta a 12.000 instalaciones y operadores en la UE, y a unas 1.000 en España).

9. TRANSACCIONES FINANCIERAS

Se propone diseñar un gravamen mundial sobre acciones, bonos y derivados financieros. Esto requiere una coalición de países dispuestos a apoyar la medida y trabajar en una armonización mundial. Podría conllevar una tasa del 0,1% sobre los instrumentos de acciones y bonos y una tasa del 0,01% sobre las transacciones de productos derivados.

10. OTROS 

Las criptomonedas suponen una gran demanda energética –al usar vastas redes descentralizadas de computadoras que verifican las cadenas de bloques y los registros virtuales). Se plantea un impuesto de 0,045 dólares por kWh, lo que podría reducir las emisiones y generar 5.200 millones de dólares en ingresos.

Fuente: LA VANGUARDIA

Compartir